Secundarios que marcan la diferencia
Como cada año por estas fechas, toca hacer balance. Debo admitir que la vida me ha tratado bien en 2025. Mejor de lo que merezco. En el ámbito laboral he tenido grandes alegrías, bastantes, y también unas cuantas decepciones, pero prefiero centrarme en lo positivo. El cerebro humano está configurado para conceder mayor importancia a los fracasos que a los logros; en nuestras manos está revertir esa forma de pensar. A mí me costó, no lo niego, pero una vez que aprendes todo resulta más fácil.
Podemos ver nuestra vida como una producción cinematográfica
Cada uno gozamos de un presupuesto limitado a la hora de contratar actores. Invertimos en un elenco de intérpretes principales, más o menos reducido; amigos y seres queridos que ocupan la mayor parte de nuestro tiempo ante las cámaras. Conviene no olvidar que somos los auténticos protagonistas de nuestras vidas; no permitamos que nadie nos maneje a su antojo ni gobierne nuestros actos.
Aunque parezca que no existe opción, siempre la hay. Corramos riesgos, equivoquémonos y, si es pertinente, paguemos por nuestros errores, pero no por los de los demás. No nos guardemos nada, ni deseos ni sueños, porque no vamos a gozar de una segunda oportunidad; nadie va a rodar otra versión de nuestra película. Esta es la única que hay y habrá.
Este año he descubierto algo que me gustaría compartir contigo. En realidad, es una vieja máxima del cine americano:
Una producción es tan buena como sus actores secundarios
En nuestras vidas hay multitud de ellos, más de los que creemos, y una cantidad inimaginable de figurantes con frase. No solemos concederles importancia porque rara vez intervienen en la trama principal. Pero están ahí. ¿Y sabes qué? En este 2025 ellos han marcado la diferencia; personajes cuyos nombres no figuran en los carteles han creído en mí, me han apoyado, me han dado su cariño y, en algún caso, han sido capaces de obrar pequeños milagros para que la película de la que soy protagonista se haya convertido en un éxito.
Y casi siempre me ha pillado por sorpresa; un giro de guion que no he visto venir. Su contrato en mi película no les obligaba a nada. Me han ayudado porque han querido. Tan sencillo como eso.
Algún día me gustaría jugar el mismo papel en sus vidas
Quizá con una pequeña intervención. O una sola frase. Sin ser consciente de mi contribución. Porque 2025 me ha demostrado que un simple gesto puede cambiar la vida de los demás. Para bien o para mal.
Hagamos que sea para bien.
Que vuestro 2026 se convierta en una película inolvidable. Una de la que estéis orgullosos.
Silencio. Se rueda.
Juan Solo

